lunes, 21 de junio de 2010

UNA INDESCRIPTIBLE VENGANZA!

Se derraman mil lagrimas frente al sol, se derrama un silencio frio ante el amor, se derraman las esperanzas como murmullos del corazón y entre todo lo que comúnmente se acaba, también acabo con mi alma frente a Dios. Una lágrima es la última gota de un rio que casi nunca brotó, mis lágrimas son un mar impío de dolores y pasión; miles de alegrías siempre se han de perder, cuando tu alma se encuentre frente a un espejo de cristal, cristal más frio que la realidad en que a los muertos les ha tocado vivir. Muertos compañeros de mi vida, los que entre sus últimos suspiros me regalan un adiós, despedida cruenta que acaba con mis ansias de morir en esta vida que comparto con el dolor.

Es bastante difícil de contar y es que a veces la pérdida de un hermano, no se tiene que dar de manera física, no es necesario que muera en carnes aquel que contigo comparte la sangre, a veces simplemente solo hace falta no prestar atención a su tan despreciable situación. Perdonen si es que me tomo la libertad de expresar en palabras lo que mis acciones no pueden realizar, y es que frente a esta vida, me he envuelto en una encrucijada, si dejar morir en vida mis palabras, o dejar vivir en silencio mis rencores. Definitivamente soy despreciable cuando he de hablar, acabo fácilmente con mis recuerdos y término siempre con el mismo dolor, odiar a quien merece en esta vida la crueldad y algo más; pero que en sentido imperfecto no puedo simplemente dejar de amar.

La sangre a veces es un carácter tan fuerte que os hace olvidar, que si sus estupideces te hacen ser fuerte, créanme se ha de vivir odiando la suerte de ese ser tan imprudente que hasta la muerte puede causar a su progenitora, si es que no es capaz de controlar su actitud tan egoísta, maldito egocéntrico odio tu vida mas no puedo odiar quererte, maldito estúpido entiendo tus necesidades, no comprendo tu necedad. Insano poeta porque has de odiar a tu propio hermano, tu propia sangre hasta la eternidad.

Perdonen si soy un rio de desesperanzas, si mi terapia es el morir en plenitud junto a mi almohada, acompañado de un dulce vaso con olor a formol. Perdonen si es que mi ira es más grande que mi rabia, y si mis palabras son cada vez más cabizbajas y depresivas memorias cansadas. No soy hombre de virtudes perfectas, mucho menos soy la añoranza de un hombre enamorado de sus palabras, tan solo soy la maldita suerte de los que sin sueños andan, soy la más fría memoria de un cantante sin alma, soy la maldita lucha entre el bien y el mal que se apoderan de mi. Soy el único hombre que odia a su sangre más que a su vida misma, soy el que acaba con la suerte de ser un poeta sin críticas ni inspiración.

No existe canción que sea cruel, no existe una lágrima sin sentimiento, no existen palabras sin explicación, no hay dolor que no tenga un porqué. No existiría Dios si es que no hubiera la fe, no existiría yo si el mundo fuera perfecto, no existiría el amor si es que no hubiese conocido el hombre a Dios. No existiría nada si es que no hubiese nacido. Solo existe una reconfortante razón, la muerte casi siempre es la única solución.

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