Hoy soy enfermedad, ser carroñera y hedionda es mi mejor virtud, hoy soy representante fiel de la maldad terrenal, no existe más grande amor, que aquel que fenece a mis pies. Soy un libro viejo y olvidado, ese que es tu mejor amigo y tu peor verdad, pues conoces mi nombre y no tienes idea de cuál es mi verdad, que es lo que tengo en mi interior para contar. No conoces mi historia, pero si conoces el año en que nací, no me conoces ni te acuerdas con que letra empieza mi vida, pero si sabes que estoy más empolvado que tu pobre corazón. Maldita soledad déjame ser libre, déjame ser libertad, que entre mis letras jamás contaré la esencia de tu ausencia en la eternidad, pero tan solo déjame respirar mi libertad.
Soy capricho suerte inmunda de a quienes el dinero no les interesa, soy corrosión del metal más puro que protege tu corazón, hoy soy una mirada lúgubre en un ingenuo niño de trece años; hoy soy violación, el dolor más letal de una mujer que a sus veinte aun no conoció hombre en su cama. Hoy soy un suspiro perdido de un poeta amateur, hoy quizás sea mil escritores con ninguna obra conocida, quizás seas tú mi mejor obra. Maldita soledad, arrepentida de vivir contigo misma, vienes me buscas y me encuentras, sabes que ante ti no puedo llorar, y si intento escapar más me hundo en tu guarida llena de penas y tristezas, llena de angustias en un inmenso mar.
Hoy soy una verdad a medias, o una mentira por piedad, no importa el nombre, la intención es lo que cuenta, la mía no es más que la maldad. Hoy soy una esperanza muerta, una estrella que dejo de brillar, parte de un firmamento suicida que no quiere hablar. Hoy soy el despechado hijo de la luna el ruin hermano del frio intenso que me ha de abrigar, deshonro con gran dicha mi vida, y disfruto de los intensos placeres que la vida me da. Hoy soy una tentación prudente que sabe a vainilla que sabe a verdad, soy un chisme morboso que cuenta una realidad, soy un verso que termina en la felicidad y que tiene por amante al amor en vez del sufrir.
Hoy soy un predicador con tres hijos y una pensión que pagar, soy un santo padre que hijos nunca pudo tener, pero que con esmero a dos pudo criar, hoy soy una mujer que a cambio de caricias y tiernos besos fingidos se entrega al amor para poderse alimentar. Hoy soy un hijo sin problemas pues la droga todo lo ha de resolver y si de jalada en jalada todo pasa mejor no dejar este vicio que es libertad. Maldita soledad hoy me infringes dolor, hoy me haces tuyo como si no fuera dueño de mi ser, hoy soy un súbdito de tus mandatos y tus ordenes mas perras, hoy me infrinjo dolor pues tu amor es en esencia el calvario del hombre, tu amor es peor que el corazón de una puta mujer.
Soy más de lo que puedo ser y no soy nada de lo que deseo ser, en realidad tan solo soy una mera existencia en un país sin ilusiones, soy una promesa incumplida por suerte, soy una buena intensión para algo muy malo, o soy una mala idea en un mar de pensamientos sinceros. Soy la pulcra insatisfacción de un crédulo burócrata y la insana fe de un católico, que aun cree que su iglesia es roma y que su apostolado es violar niños en Somalia, una sotana no hace al hombre, pero si le permite soltar sus mas desgarbadas pasiones de sexo, mujer.
Hoy soy despecho, ruin maldad agobiante dolor, hoy soy una copa mas de whisky sobre la mesa y una lagrima mas en el piso, soy una gota de sudor sexual en la cama de tu otro amor, soy parte del semen irritante de melancolía que eyacula tu intenso mirar de odio sobre mi andar. Soy un vagabundo herido un enfermo de caminar, soy un perdido en un mundo demasiado conocido, pertenezco a un cielo que sin estrellas ha de iluminar, soy un político honesto y un obispo que nunca robo, soy una mentira verdadera y una verdad que nunca existió. Soy la maldita soledad que mas que regalar tormentos regala compasión, pero para que, si he confesado odiar mis creencias y vivir en impureza total.
Hoy soy más de lo que nadie tiene, soy más de lo que todos quieren soy una palabra sincera en un teatro de persistentes mascaras de vanidad, soy la penuria de los felices pues están condenados a nunca mirar atrás, soy la alegría de los tristes que nunca encontraron el sol en su caminar, soy un camino sin fin que nunca pudo comenzar, soy un tiempo perdido en la antigüedad, soy una esperanza sin soñador, un recreo sin niños, un escritor sin libros, un poeta sin amor. Soy lo más sincero que puedo ser, tan solo soy yo, la maldita soledad.