Las horas seguían contando; poco a poco se gastaban, se cansaban a su lado; a mi lado, a tu lado, frente a ti, frente a mí, todo era silencio, espejo. Los mismos momentos, iguales sentimientos, distintos tiempos y un diferente te quiero. Una ilusión que acaba de nacer con la esperanza de quererte, de sentir lo bello de pensar en tus ojos y mi mirada unidas en una sola gota de mil lagrimas. De pensar en que esto puede existir o pudo haber estado ahí, sin saber, sin pensarlo pero queriéndolo y soñándolo cada noche de manera subconsciente e inminente. Ha crecido hasta que llego aquí, a este hombre que fenecía en un lecho sangriento de sueños muertos, este hombre que ha nacido de nuevo, a este hombre que morir nunca deseó, pero aceptó, inmolando la vida de sus palabras perecederas en mi entierro.
Hoy espejo, me acompañas de nuevo, me das una vista más realista de mi mismo, me das una versión renovada de lo que fui, una actualización inútil de lo que siempre seré; hoy espejo, has hecho que mis ojos vuelvan a mirar, hoy gracias a ti he vuelto a temblar. 1460 o más las horas contadas, cada una de esas con una palabra, una frase, un verso y un no puedo o quizás un no debo. Forzando mi vida a evitar lo único bueno que tiene, es como el aceptar que no hay más vida que la nuestra y no aceptar a la muerte porque no la conocemos. Forzamos cada instante de nuestra existencia a aceptar solo lo que nos conviene y no a aceptar los dolores que esta nos regala. Queremos regresar en el tiempo, apelando a la tortuosa infelicidad de querer ser felices para siempre, y no a aprender que hay que llorar primero para luego reír mil veces más.
Cada dolor que nuestra vida entrega es simplemente un pedazo de concreto adaptándose a nuestra alma, a nuestro cuerpo; es que como todos sabemos, hay que caer primero para después levantarse, hay que llorar para reír, agacharse para poder llegar a lo más alto y vivir para luego morir, en paz. Espejo te quiebras frente a mí, derramas tus lágrimas justo cuando me tienes enfrente, creas una nueva nación de penas y llantos forzados, espejo aun te amo. Tú con tus opacos azules frente a mí, con tu intenso brillar al reír, tú con tu mirar sobre mi existir, ¿me acompañas a vivir?
Hoy espejo escribes junto a mí, me acompañas en esta noche silenciosa, como acompaña la luna a sus hijas las estrellas; me acompañas silenciosa dictándome tus palabras susurrándome tus sentimientos en mi oído, deleitándome con tu prosa y tus poemas y yo sin embargo lo único que hago es robarte tu inspiración, plasmarla en mis hojas blancas, en mi memoria llana y flácida. Hoy espejo te quejas adormitada de que no te permito descansar, que te utilizo demás que gasto tus maravillas y no compadezco tus heridas. Hoy espejo me doy cuenta que el tu eres yo, y que mi yo es un sueño, un sueño que no acaba hasta que en verdad de nuevo termine queriendo.
Continuare con este cuento el día que mi cuerpo se levante de nuevo…….
lunes, 21 de junio de 2010
UNA INDESCRIPTIBLE VENGANZA!
Se derraman mil lagrimas frente al sol, se derrama un silencio frio ante el amor, se derraman las esperanzas como murmullos del corazón y entre todo lo que comúnmente se acaba, también acabo con mi alma frente a Dios. Una lágrima es la última gota de un rio que casi nunca brotó, mis lágrimas son un mar impío de dolores y pasión; miles de alegrías siempre se han de perder, cuando tu alma se encuentre frente a un espejo de cristal, cristal más frio que la realidad en que a los muertos les ha tocado vivir. Muertos compañeros de mi vida, los que entre sus últimos suspiros me regalan un adiós, despedida cruenta que acaba con mis ansias de morir en esta vida que comparto con el dolor.
Es bastante difícil de contar y es que a veces la pérdida de un hermano, no se tiene que dar de manera física, no es necesario que muera en carnes aquel que contigo comparte la sangre, a veces simplemente solo hace falta no prestar atención a su tan despreciable situación. Perdonen si es que me tomo la libertad de expresar en palabras lo que mis acciones no pueden realizar, y es que frente a esta vida, me he envuelto en una encrucijada, si dejar morir en vida mis palabras, o dejar vivir en silencio mis rencores. Definitivamente soy despreciable cuando he de hablar, acabo fácilmente con mis recuerdos y término siempre con el mismo dolor, odiar a quien merece en esta vida la crueldad y algo más; pero que en sentido imperfecto no puedo simplemente dejar de amar.
La sangre a veces es un carácter tan fuerte que os hace olvidar, que si sus estupideces te hacen ser fuerte, créanme se ha de vivir odiando la suerte de ese ser tan imprudente que hasta la muerte puede causar a su progenitora, si es que no es capaz de controlar su actitud tan egoísta, maldito egocéntrico odio tu vida mas no puedo odiar quererte, maldito estúpido entiendo tus necesidades, no comprendo tu necedad. Insano poeta porque has de odiar a tu propio hermano, tu propia sangre hasta la eternidad.
Perdonen si soy un rio de desesperanzas, si mi terapia es el morir en plenitud junto a mi almohada, acompañado de un dulce vaso con olor a formol. Perdonen si es que mi ira es más grande que mi rabia, y si mis palabras son cada vez más cabizbajas y depresivas memorias cansadas. No soy hombre de virtudes perfectas, mucho menos soy la añoranza de un hombre enamorado de sus palabras, tan solo soy la maldita suerte de los que sin sueños andan, soy la más fría memoria de un cantante sin alma, soy la maldita lucha entre el bien y el mal que se apoderan de mi. Soy el único hombre que odia a su sangre más que a su vida misma, soy el que acaba con la suerte de ser un poeta sin críticas ni inspiración.
No existe canción que sea cruel, no existe una lágrima sin sentimiento, no existen palabras sin explicación, no hay dolor que no tenga un porqué. No existiría Dios si es que no hubiera la fe, no existiría yo si el mundo fuera perfecto, no existiría el amor si es que no hubiese conocido el hombre a Dios. No existiría nada si es que no hubiese nacido. Solo existe una reconfortante razón, la muerte casi siempre es la única solución.
Es bastante difícil de contar y es que a veces la pérdida de un hermano, no se tiene que dar de manera física, no es necesario que muera en carnes aquel que contigo comparte la sangre, a veces simplemente solo hace falta no prestar atención a su tan despreciable situación. Perdonen si es que me tomo la libertad de expresar en palabras lo que mis acciones no pueden realizar, y es que frente a esta vida, me he envuelto en una encrucijada, si dejar morir en vida mis palabras, o dejar vivir en silencio mis rencores. Definitivamente soy despreciable cuando he de hablar, acabo fácilmente con mis recuerdos y término siempre con el mismo dolor, odiar a quien merece en esta vida la crueldad y algo más; pero que en sentido imperfecto no puedo simplemente dejar de amar.
La sangre a veces es un carácter tan fuerte que os hace olvidar, que si sus estupideces te hacen ser fuerte, créanme se ha de vivir odiando la suerte de ese ser tan imprudente que hasta la muerte puede causar a su progenitora, si es que no es capaz de controlar su actitud tan egoísta, maldito egocéntrico odio tu vida mas no puedo odiar quererte, maldito estúpido entiendo tus necesidades, no comprendo tu necedad. Insano poeta porque has de odiar a tu propio hermano, tu propia sangre hasta la eternidad.
Perdonen si soy un rio de desesperanzas, si mi terapia es el morir en plenitud junto a mi almohada, acompañado de un dulce vaso con olor a formol. Perdonen si es que mi ira es más grande que mi rabia, y si mis palabras son cada vez más cabizbajas y depresivas memorias cansadas. No soy hombre de virtudes perfectas, mucho menos soy la añoranza de un hombre enamorado de sus palabras, tan solo soy la maldita suerte de los que sin sueños andan, soy la más fría memoria de un cantante sin alma, soy la maldita lucha entre el bien y el mal que se apoderan de mi. Soy el único hombre que odia a su sangre más que a su vida misma, soy el que acaba con la suerte de ser un poeta sin críticas ni inspiración.
No existe canción que sea cruel, no existe una lágrima sin sentimiento, no existen palabras sin explicación, no hay dolor que no tenga un porqué. No existiría Dios si es que no hubiera la fe, no existiría yo si el mundo fuera perfecto, no existiría el amor si es que no hubiese conocido el hombre a Dios. No existiría nada si es que no hubiese nacido. Solo existe una reconfortante razón, la muerte casi siempre es la única solución.
martes, 15 de junio de 2010
SILENCIO!
Escribir para muchos es un problema, un dilema de aquellos que no tiene solución. Escribir para algunos otros es una pasión inquebrantable, irremediable es un vicio intrínseco, nato, burdo y llano. Escribir no es poesía, escribir no forma un poema, no engaña a la vida no cuenta memoria, ni es parte de la historia. Escribir es mirarse en un espejo, encontrar un verso entre enredados tiempos, escribir es suplicarle a la noche un momento tierno y seductor, escribir es mirarte todos los días frente a mí, espejo.
El escribir sin embargo debe y tiene que significar algo más que un don infame de aquellos que recurren a las palabras muy elaboradas para hablar. Escribir debe ser más que todo un remedio a aquel mal que agobia y seca la sed de alegría de las personas, debe curar esa enfermedad que aqueja a las parejas cuando ya están gastadas sus memorias, el escribir debe ser solución a aquel gran problema que los padres llevan acuestas frente a sus hijos ya crecidos y que han aprendido a caminar, escribir más que todo debe poder sanar ese maldito cáncer de la sociedad llamado soledad, silencio o crueldad.
Díganme quien no ha sufrido de eso, quien no ha preferido acallar sus problemas frente a los demás simplemente quedándose en silencio y no hablando más, cuantos no han muerto solitarios cual ermitaños al no querer entablar relación alguna con persona cualquiera que frente a ti pueda pasar, quien no ha sido cruel al no saber que decir frente a una persona que entre llantos desahoga su pesar, quien no ha sufrido de silencio al hablar.
Pero no hay mal más dulce que el silencio cuando se sabe apreciar, y es que todo tiene un lado bueno uno que en verdad se pueda tomar y no malgastar. He sido yo propietario en repetidas ocasiones de este mal, al cual he curado con un lápiz y un papel, pero también lo he seducido hasta dejarlo cansado y arto de acompañarme en mi pesar, hasta la soledad se aburrió de mi y no me quiso acompañar. He disfrutado de sus noches pálidas y tranquilas frente al mar, mirando como la luna le hace el amor a esas aguas adormitadas y tranquilas embelesadas con la luz divina de una dama preciosa de tul blanco y seductor andar. He sido carcelero cruel de la inspiración que la soledad brinda y a la vez rebusca entre mis palabras perdidas en la acera de estrellas amarillas, brillantes y golosas de ese manjar de sufrimiento que derramaban mis ojos al hablar.
He sido para todo silencio, soledad o crueldad el peor mal, pues han enfermado con mi alma insana, y mis palabras putrefactas enterradas en la misma fosa que mi cuerpo cayo hace más de 1500 horas. ¡Bah! Que absurdo suena todo al repasarlo en silencio con una mirada cansada y gastada, con esa mirada de ojos caídos que tengo por cualidad. Que si una palabra no cuadra con otra no me interesa, pero si hago daño con ellas de ilusiones se llena mi cabeza. Hoy escribo una vez más porque el frio a mis espaldas se encuentra y la muerte frente a mi rezando porque regrese con ella, a ese lecho fúnebre pero tierno y cálido en verdad. No es una mala idea pero para que sirve morir si se que alguien me volverá a despertar, mejor esperar a la muerte terrenal que de morir en la ficción de mis palabras me he cansado ya.
Declaro haber revivido, resucitado, regresado de entre los poetas muertos, lo declaro no hay mayor verdad, hay una esperanza que a mis oídos aconseja, que mis memorias refleja, hay un pequeño suspiro y una pequeña y hermosa dama que puede hacer que mis palabras se vuelvan mas tiernas o al menos mas amenas. Lo acepto, no hay mentira más grande que aquella que no se cuenta, es por eso que prefiero contar la verdad para que ella sea una historia real entre mis días y una memoria presente en mi mente, que me lleve a recorrer un mundo de obsequios en sus ojos y de regalos en su corazón latente, es por eso que con esta última frase acabo, la letra más compleja de mi vida.
“Somos una gota de sangre entre mil lagrimas de amor”
El escribir sin embargo debe y tiene que significar algo más que un don infame de aquellos que recurren a las palabras muy elaboradas para hablar. Escribir debe ser más que todo un remedio a aquel mal que agobia y seca la sed de alegría de las personas, debe curar esa enfermedad que aqueja a las parejas cuando ya están gastadas sus memorias, el escribir debe ser solución a aquel gran problema que los padres llevan acuestas frente a sus hijos ya crecidos y que han aprendido a caminar, escribir más que todo debe poder sanar ese maldito cáncer de la sociedad llamado soledad, silencio o crueldad.
Díganme quien no ha sufrido de eso, quien no ha preferido acallar sus problemas frente a los demás simplemente quedándose en silencio y no hablando más, cuantos no han muerto solitarios cual ermitaños al no querer entablar relación alguna con persona cualquiera que frente a ti pueda pasar, quien no ha sido cruel al no saber que decir frente a una persona que entre llantos desahoga su pesar, quien no ha sufrido de silencio al hablar.
Pero no hay mal más dulce que el silencio cuando se sabe apreciar, y es que todo tiene un lado bueno uno que en verdad se pueda tomar y no malgastar. He sido yo propietario en repetidas ocasiones de este mal, al cual he curado con un lápiz y un papel, pero también lo he seducido hasta dejarlo cansado y arto de acompañarme en mi pesar, hasta la soledad se aburrió de mi y no me quiso acompañar. He disfrutado de sus noches pálidas y tranquilas frente al mar, mirando como la luna le hace el amor a esas aguas adormitadas y tranquilas embelesadas con la luz divina de una dama preciosa de tul blanco y seductor andar. He sido carcelero cruel de la inspiración que la soledad brinda y a la vez rebusca entre mis palabras perdidas en la acera de estrellas amarillas, brillantes y golosas de ese manjar de sufrimiento que derramaban mis ojos al hablar.
He sido para todo silencio, soledad o crueldad el peor mal, pues han enfermado con mi alma insana, y mis palabras putrefactas enterradas en la misma fosa que mi cuerpo cayo hace más de 1500 horas. ¡Bah! Que absurdo suena todo al repasarlo en silencio con una mirada cansada y gastada, con esa mirada de ojos caídos que tengo por cualidad. Que si una palabra no cuadra con otra no me interesa, pero si hago daño con ellas de ilusiones se llena mi cabeza. Hoy escribo una vez más porque el frio a mis espaldas se encuentra y la muerte frente a mi rezando porque regrese con ella, a ese lecho fúnebre pero tierno y cálido en verdad. No es una mala idea pero para que sirve morir si se que alguien me volverá a despertar, mejor esperar a la muerte terrenal que de morir en la ficción de mis palabras me he cansado ya.
Declaro haber revivido, resucitado, regresado de entre los poetas muertos, lo declaro no hay mayor verdad, hay una esperanza que a mis oídos aconseja, que mis memorias refleja, hay un pequeño suspiro y una pequeña y hermosa dama que puede hacer que mis palabras se vuelvan mas tiernas o al menos mas amenas. Lo acepto, no hay mentira más grande que aquella que no se cuenta, es por eso que prefiero contar la verdad para que ella sea una historia real entre mis días y una memoria presente en mi mente, que me lleve a recorrer un mundo de obsequios en sus ojos y de regalos en su corazón latente, es por eso que con esta última frase acabo, la letra más compleja de mi vida.
“Somos una gota de sangre entre mil lagrimas de amor”
viernes, 11 de junio de 2010
ESTE CUENTO SE LLAMA SOLEDAD!
Clásico despertar a la hora de siempre, monótono es ver el sol a través de mi ventana y costumbre se me ha hecho el pensar en esto cada día. No sé si busco una palabra o una nueva vida, me he encontrado por fin con alguien a mi lado, una cabeza con la cual compartir mi almohada, he encontrado un recuerdo pactado en mi memoria, he suplicado por aprender a amar a quien conmigo comparte su vida. Pero esto aun es insensato pues creo estar a su lado sin quererlo, creo regalarle rosas y caricias en vano creo soñarte cada día en su rostro, aun extraño lo que nunca antes he tenido, extraño el darte un beso aun cuando nunca lo he hecho y extraño decirte te quiero aunque nunca me has respondido.
Cuál es la respuesta a esta pregunta sin fondo, estoy con el compartiendo mis horas y mis momentos regalándole un maldito te quiero, sin dueño. Estoy aquí compartiendo mis penas en este papel inútil, haciendo una bitácora de cada herida, estoy aquí queriéndolo sin medida y sin embargo amándote a la distancia, vamos denme una salida. Que pensar en tus recuerdos no es excusa perfecta para seguir llorando, que soñarte ya no tiene más dirección que la de un disgustado perro alado. Pero sin embargo su brazos me cobijan, su mirada calma en mi hace que me sienta devastado, desprotegido y al mismo tiempo sus ojos claros o oscuros dependiendo la intensidad de la luz, hacen que mi ser frente a su hombre se vuelva más calmo.
Relato de una historia nueva, de un insigne gesto de poder de un hombre ante mi cuerpo, de ese te quiero forzado que le regalo cada tarde cuando lo veo. Regalo del silencio de mi cuerpo a su inminente y doloroso tiempo, hoy le regalo mis sueños pero no le regalo mi corazón ni ese secreto amor que por ti aun tengo. Este es un cuento de soledad pues, estoy tan solo o sola, que ya ni sé que decir pues vivo con él en mis días pero sin ti en mis noches, le finjo un te quiero todos los días, pero al mismo tiempo te regalo mis pensamientos a ti, por más que se que no los puedes sentir ni ver, te regalo lo que mis oídos quisieran escuchar, los consejos insanos de mi soledad, mientras que a él solo le regalo las caricias que me han de sobrar, que triste pensar que en algún momento te pude amar.
Sin embargo a pesar de todo esto, mi piel resalta en comunión a la suya es parte de mi cuerpo, cada día mi corazón late con su nombre impregnado pero no sé si sea real, o simplemente es un cuento de los más extraños. Declaro estar saciado de todo tipo de letra y sin reparo me encuentro leyendo una carta nueva quizás con él a mi lado, o contigo a mi corazón abrazando. Hoy me encuentro con un sueño perdido y algo cansado, pues no sabe si seducir su alma o la tuya, creo que simplemente ya no quiere hablar o quizás su ultimo veredicto ha sido robado.
No lo sé, pero lo más probable es que esta tarde una vez más vuelva a ver a ese hombre que me ha quitado la respiración, que hace añicos mi orgullo y belleza simplemente porque lo quiero o es el reflejo de ti en su imagen lo que tanto deseo, no sé, cual sea mi destino pero después de esto que he vivido, no sé si ese hombre ahora se ha hecho mi dueño o yo soy el dueño o dueña de sus momentos tiernos. Hoy me confieso lo que todos desean el néctar más puro de un panal de abejas, hoy soy la inspiración para un malnacido poeta, o simplemente soy lo que el tanto desea, dejar mi inocencia recostada en la cama de su impaciencia e inmadurez. Hoy hago de mis palabras cuentos de nada, pues comparto con el todo lo que tengo, sueño contigo a cada momento y al final nadie sabe lo que siento, este cuento se llama soledad no sabes cuánto te quiero.
Cuál es la respuesta a esta pregunta sin fondo, estoy con el compartiendo mis horas y mis momentos regalándole un maldito te quiero, sin dueño. Estoy aquí compartiendo mis penas en este papel inútil, haciendo una bitácora de cada herida, estoy aquí queriéndolo sin medida y sin embargo amándote a la distancia, vamos denme una salida. Que pensar en tus recuerdos no es excusa perfecta para seguir llorando, que soñarte ya no tiene más dirección que la de un disgustado perro alado. Pero sin embargo su brazos me cobijan, su mirada calma en mi hace que me sienta devastado, desprotegido y al mismo tiempo sus ojos claros o oscuros dependiendo la intensidad de la luz, hacen que mi ser frente a su hombre se vuelva más calmo.
Relato de una historia nueva, de un insigne gesto de poder de un hombre ante mi cuerpo, de ese te quiero forzado que le regalo cada tarde cuando lo veo. Regalo del silencio de mi cuerpo a su inminente y doloroso tiempo, hoy le regalo mis sueños pero no le regalo mi corazón ni ese secreto amor que por ti aun tengo. Este es un cuento de soledad pues, estoy tan solo o sola, que ya ni sé que decir pues vivo con él en mis días pero sin ti en mis noches, le finjo un te quiero todos los días, pero al mismo tiempo te regalo mis pensamientos a ti, por más que se que no los puedes sentir ni ver, te regalo lo que mis oídos quisieran escuchar, los consejos insanos de mi soledad, mientras que a él solo le regalo las caricias que me han de sobrar, que triste pensar que en algún momento te pude amar.
Sin embargo a pesar de todo esto, mi piel resalta en comunión a la suya es parte de mi cuerpo, cada día mi corazón late con su nombre impregnado pero no sé si sea real, o simplemente es un cuento de los más extraños. Declaro estar saciado de todo tipo de letra y sin reparo me encuentro leyendo una carta nueva quizás con él a mi lado, o contigo a mi corazón abrazando. Hoy me encuentro con un sueño perdido y algo cansado, pues no sabe si seducir su alma o la tuya, creo que simplemente ya no quiere hablar o quizás su ultimo veredicto ha sido robado.
No lo sé, pero lo más probable es que esta tarde una vez más vuelva a ver a ese hombre que me ha quitado la respiración, que hace añicos mi orgullo y belleza simplemente porque lo quiero o es el reflejo de ti en su imagen lo que tanto deseo, no sé, cual sea mi destino pero después de esto que he vivido, no sé si ese hombre ahora se ha hecho mi dueño o yo soy el dueño o dueña de sus momentos tiernos. Hoy me confieso lo que todos desean el néctar más puro de un panal de abejas, hoy soy la inspiración para un malnacido poeta, o simplemente soy lo que el tanto desea, dejar mi inocencia recostada en la cama de su impaciencia e inmadurez. Hoy hago de mis palabras cuentos de nada, pues comparto con el todo lo que tengo, sueño contigo a cada momento y al final nadie sabe lo que siento, este cuento se llama soledad no sabes cuánto te quiero.
jueves, 10 de junio de 2010
LA SIN RAZÓN DE MI EXISTENCIA!
La sin razón de mi existencia, una frase algo complicada para quien supuestamente disfruta de su vida entre la alegría y la fantasía de existir. Mas motivos tuviera para explicar del porque en esta vida me encuentro disfrutando de lo que tengo y tanto más de lo que aprecio. Es en vano tratar de buscar un motivo para olvidar que mi motivo de vivir precisamente es el pronto morir. La razón putrefacta y perfecta del por qué desear la muerte precisamente es el querer vivir, suena complicado y bastante ilógico, como es que la vida puede ser el motivo perfecto de la muerte, como la vida ha de incitar o excitar a la muerte; pues es sencillo morir es dejar de vivir en lo terrenal y empezar a vivir en el corazón, les recuerdo que existen muchos muertos en vida. No deben extrañarse si es que pertenezco a los hombres dentro de esa estadística.
Estoy en un dilema, vivir entre palabras muertas o morir aguantando la mierda que me rodea, esa mierda que conmigo convive, que comparte sus días con mi vida, esa mierda que se ha de llamar familia, esa mierda que es mi misma vida. He declarado mi muerte varias veces, he predicho que mi pronta sucesión de poemas no me harán ser más famoso ni conocido si es que en esta tarde sedienta de sangre muriera. Si un coctel delicioso de licor mas fármacos consumiera, si una navaja cortara mis venas, si una palabra degollara mi corazón, si la caída desde las alturas aguantara, si morir en un mar de lágrimas tuviera razón. Si tan solo pudiese separar mi cuerpo de mi alma, si tan solo pudiera soportar el ver a mi madre llorar, a mi padre rezar, a mis hermanos pelear, a mi abuela hablar, si tan solo mis rodillas me pudieran aguantar. Si tan solo me dieran una última oportunidad para terminar mi vida, para con esta total crueldad acabar.
Quisiese acabar con este maldito don, sacrificar todas las cartas que he escrito y que en el futuro escribiré por tan solo un poco de valor, valor el suficiente y necesario valor que me permita, finiquitar mi vida, acabarla, terminarla y sobre todo acabar con todo este odio que he de acumular por tanto tiempo. Quisiese que mi alegría fuera sincera que mi sonrisa no disfrazara mi tristeza, que mis palabras no fueran tan bellas y que mis sentimientos sean mil veces más duros que la roca. Esa maldita roca sedienta de mi llanto, sedienta por verme caer en un infinito tranco de insatisfacción, quisiese simplemente dejar de pensar en lo que tengo y entregarme por completo a lo mejor que tengo, mi amor.
Pero la vida me ha ensañado que mi sacrificio es siempre el menos honesto, que cada cosa que haga nunca es suficiente que si deseo morir amando no puedo pues moriría conmigo el amor que por mi profesan, que si muriera para olvidar a mi familia, ellos me olvidarían más rápido de lo que yo pudiera. Entre lágrimas forzadas hoy estoy escribiendo, entre la indiferencia, la intolerancia, la imprudencia y la desesperación. Me encuentro enclaustrado entre el desprecio y la desesperación, esta tarde estoy celebrando el peor de los días de mi madre, el día en que mi madre se volvió, perdóname por haberte regalado la mierda de mi existencia, eres mujer de gran nobleza no mereces un hijo como este que has de tener.
Pido perdón porque mi catarsis es el escribir, mi depresión total el plasmar palabras aburridas y agobiadas por mi soledad, pido perdón por ser el animal hambriento de estas cartas que me han de saciar, terminan con el hambre insípida que tengo por morir, termino con mis silencios en estas epístolas que más que tristes están deprimidas por existir. Pido perdón por que lo que debería escribir no siempre debería ser mi vida, sino la ficción incierta de algo que nunca podrá existir, pido perdón por tan solo tener un deseo sincero, MORIR.
Estoy en un dilema, vivir entre palabras muertas o morir aguantando la mierda que me rodea, esa mierda que conmigo convive, que comparte sus días con mi vida, esa mierda que se ha de llamar familia, esa mierda que es mi misma vida. He declarado mi muerte varias veces, he predicho que mi pronta sucesión de poemas no me harán ser más famoso ni conocido si es que en esta tarde sedienta de sangre muriera. Si un coctel delicioso de licor mas fármacos consumiera, si una navaja cortara mis venas, si una palabra degollara mi corazón, si la caída desde las alturas aguantara, si morir en un mar de lágrimas tuviera razón. Si tan solo pudiese separar mi cuerpo de mi alma, si tan solo pudiera soportar el ver a mi madre llorar, a mi padre rezar, a mis hermanos pelear, a mi abuela hablar, si tan solo mis rodillas me pudieran aguantar. Si tan solo me dieran una última oportunidad para terminar mi vida, para con esta total crueldad acabar.
Quisiese acabar con este maldito don, sacrificar todas las cartas que he escrito y que en el futuro escribiré por tan solo un poco de valor, valor el suficiente y necesario valor que me permita, finiquitar mi vida, acabarla, terminarla y sobre todo acabar con todo este odio que he de acumular por tanto tiempo. Quisiese que mi alegría fuera sincera que mi sonrisa no disfrazara mi tristeza, que mis palabras no fueran tan bellas y que mis sentimientos sean mil veces más duros que la roca. Esa maldita roca sedienta de mi llanto, sedienta por verme caer en un infinito tranco de insatisfacción, quisiese simplemente dejar de pensar en lo que tengo y entregarme por completo a lo mejor que tengo, mi amor.
Pero la vida me ha ensañado que mi sacrificio es siempre el menos honesto, que cada cosa que haga nunca es suficiente que si deseo morir amando no puedo pues moriría conmigo el amor que por mi profesan, que si muriera para olvidar a mi familia, ellos me olvidarían más rápido de lo que yo pudiera. Entre lágrimas forzadas hoy estoy escribiendo, entre la indiferencia, la intolerancia, la imprudencia y la desesperación. Me encuentro enclaustrado entre el desprecio y la desesperación, esta tarde estoy celebrando el peor de los días de mi madre, el día en que mi madre se volvió, perdóname por haberte regalado la mierda de mi existencia, eres mujer de gran nobleza no mereces un hijo como este que has de tener.
Pido perdón porque mi catarsis es el escribir, mi depresión total el plasmar palabras aburridas y agobiadas por mi soledad, pido perdón por ser el animal hambriento de estas cartas que me han de saciar, terminan con el hambre insípida que tengo por morir, termino con mis silencios en estas epístolas que más que tristes están deprimidas por existir. Pido perdón por que lo que debería escribir no siempre debería ser mi vida, sino la ficción incierta de algo que nunca podrá existir, pido perdón por tan solo tener un deseo sincero, MORIR.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)